El estrés y la ansiedad son reacciones normales del organismo ante un peligro inminente o ante la percepción de un peligro (que no siempre es realmente un peligro). Se acompañan de una secreción de hormonas - cortisol y adrenalina - que favorecen la alerta y la activación, y que son necesarias para enfrentar estos peligros o amenazas y para encontrar soluciones.
Sin embargo, porque ponen en “pausa” las funciones consideradas no vitales para luchar contra este peligro - como la digestión, la inmunidad o las funciones sexuales y reproductivas - estas reacciones se vuelven problemáticas cuando se vuelven demasiado intensas o desproporcionadas en relación con el estímulo que las precipita, demasiado duraderas o demasiado frecuentes. Entonces ¿cómo combatir el estrés de forma natural? Aquí están nuestros mejores consejos:
Regule su glucemia
Una alimentación rica en alimentos industriales, harinas y azúcares refinados, provoca picos de glucemia (nivel de azúcar en la sangre) seguidos de una hipoglucemia reactiva que provoca el famoso bajón: una fuerte sensación de fatiga y una necesidad compulsiva de azúcar (¡cuidado con el círculo vicioso!). Si ocurren de manera regular, las hipoglucemias reactivas favorecen a medio plazo la fatiga crónica, una disminución de la concentración y de la vigilancia, así como un aumento del nivel de estrés y la aparición de trastornos de ansiedad.
En la práctica: evite los productos procesados, a menudo demasiado azucarados. Adopte una alimentación con índice glucémico bajo mayoritariamente compuesta por verduras no almidonadas, pero también cereales integrales y frutas como snack. Y finalmente, añada siempre grasas y proteínas de calidad a sus platos, para bajar su índice glucémico y favorecer el mantenimiento de un estado de ánimo estable.
Cuide la calidad de su sueño
Los estudios muestran que la privación del sueño amplifica de manera significativa la actividad de anticipación de nuestro cerebro. Esta anticipación es un mecanismo de supervivencia y sirve para prepararnos a situaciones de peligro. Pero cuando está exacerbada, crónica y se transforma en hiperreactividad, se vuelve perjudicial y puede causar trastornos de estrés y ansiedad.
En la práctica:
- Intente dormir en la oscuridad
- Mantenga una buena temperatura en su habitación (alrededor de 19 °C).
- Acuéstese todos los días a la misma hora (¡más o menos!)
- Apague las pantallas y los aparatos electrónicos al menos 1 a 2 horas antes de acostarse.
Limite la cafeína
La cafeína contenida en el café y el té es una sustancia fuertemente estimulante que favorece la liberación de cortisol y adrenalina, hormonas del estrés que nos permiten sentirnos despiertos, alertas y más productivos pero que también pueden generar una gran ansiedad, aumentando el pulso, la tensión arterial y la transpiración y bloqueando la secreción de adenosina, una sustancia que ayuda a relajar nuestro cerebro. Además, el café se considera acidificante, lo que significa que su metabolización moviliza una cantidad muy importante de minerales, llevando a veces a deficiencias, especialmente de magnesio, mineral que juega un papel clave en la relajación física y emocional. Es un remedio muy eficaz contra las tensiones musculares.
En la práctica: si usted es una persona ansiosa o estresada, reemplace el té o el café por bebidas calientes sin cafeína como infusiones y tisanas, o la achicoria.
Mueva su cuerpo
La respuesta del organismo al estrés desencadena una oleada de hormonas que prepara el cuerpo para luchar o huir… incluso cuando la amenaza no es un depredador sino un correo de su jefe o un comentario de su pareja y usted está sentado tranquilamente en su escritorio o en su sofá. Sin embargo, cuando este exceso de energía generada no se utiliza, la adrenalina, la noradrenalina y el cortisol secretados circularán libremente en su sangre durante varias horas después de la desaparición de la “amenaza” provocando irritabilidad, nerviosismo y angustias, y agravando los trastornos de ansiedad y la depresión.
En la práctica: practique actividades de movimiento consciente como yoga, tai chi o chi kung que le ayudarán a conectarse con las sensaciones de su cuerpo y a regularlas mediante el movimiento.
Estimule su nervio vago
Los expertos en neuropsicología se interesan cada vez más en el vínculo entre el nervio vago y el estrés. El nervio vago forma parte de una rama del sistema nervioso que se activa cuando descansamos, nos reparamos y nos relajamos: el sistema nervioso parasimpático. Sin embargo, cuando el nervio vago no está suficientemente tónico, corremos el riesgo de tener dificultades para alcanzar estados de calma y serenidad. Entonces permanecemos “bloqueados” en estados de alerta y sobreactivación (llamado fight or flight mode en psicología) que, cuando se vuelven crónicos, pueden generar ansiedad y depresión.
En la práctica:
- Mantenga relaciones sociales positivas
- Exponerse al frío (por ejemplo, terminando sus duchas con agua fría)
- Practique la respiración abdominal o la coherencia cardíaca a diario (5 minutos al día son suficientes)
- ¡Cante!
Descubra el poder relajante de las plantas
La fitoterapia o el uso de plantas por sus virtudes medicinales, es un medio muy eficaz para luchar contra los efectos negativos del estrés. Durante mucho tiempo consideradas como simples remedios de abuela, las plantas adaptógenas son especialmente apreciadas hoy en día por su capacidad para equilibrar, restaurar y proteger el sistema nervioso. Ayudan al organismo a recuperar funciones fisiológicas normales después de una situación estresante.
En la práctica:
- Haga curas de rhodiola, ginseng o ashwagandha, que son las plantas más conocidas para fortalecer la energía y combatir los efectos del estrés.
- Aunque no forman parte de los adaptógenos, el griffonia es una planta que contiene 5 HTP, un precursor de la serotonina extremadamente útil para luchar contra los trastornos de ansiedad. También se toma en cura.
- Prepárese infusiones de valeriana, utilizada desde hace miles de años en el tratamiento de la nerviosidad, los trastornos ansiosos y los trastornos del sueño.
Adopte los aceites esenciales
Los aceites esenciales son el alma de las flores y las plantas: extractos potentes que, en pequeñas cantidades, pueden aportarnos una enorme cantidad de beneficios. Los aceites esenciales son el producto de la destilación de elementos naturales, como flores, árboles, hojas, madera, resinas, raíces y cortezas de frutas, de los cuales se extraen todas sus maravillosas virtudes curativas. Su uso medicinal se llama aromaterapia. Los aceites esenciales anti-estrés más útiles son: la lavanda, el néroli, el ylang ylang, el Petit Grain Bigarade y todos los aceites provenientes de cítricos (limón, pomelo, bergamota, mandarina, etc.).
En la práctica:
- Añada 10 gotas de su aceite esencial preferido en su baño y maximice su estado de relajación
- Utilice un difusor de aceites esenciales para respirar su aroma y obtener una dosis sutil de bienestar
- Diluya unas gotas de aceites esenciales en su crema o aceite preferido y tómese el tiempo para darse un pequeño masaje relajante
Y por supuesto, reduzca los factores de estrés provenientes de su higiene de vida manteniendo una alimentación equilibrada rica en frutas y verduras, proteínas de calidad y buenas grasas, evitando el exceso de trabajo, y limitando su exposición a sustancias tóxicas o controvertidas provenientes de productos de limpieza y cosméticos.
Fuentes:
- https://www.euphytosegamme.fr/tout-sur-le-stress/quelques-conseils-pour-destresser-rapidement-et-simplement/
- https://www.nutrimea.com/article/stress-remedes-naturels/
- https://www.cosmopolitan.fr/,7-solutions-anti-stress-pour-la-rentree,2230,1062112.asp
- https://madame.lefigaro.fr/bien-etre/cinq-astuces-de-grand-mere-pour-lutter-contre-le-stress-010115-2442
- https://www.passeportsante.net/sante-mentale-et-emotive-c41/vaincre-le-stress-46: