El zinc es un oligoelemento indispensable para el organismo que desempeña un papel fundamental en numerosas funciones biológicas: inmunidad, salud de la piel, crecimiento, fertilidad, salud del cabello y de las uñas... Como el cuerpo humano no puede sintetizarlo ni almacenarlo, es necesario obtener una cantidad suficiente a través de la alimentación o de suplementos.
¿Qué es el zinc?
El zinc es un mineral esencial que pertenece a la familia de los oligoelementos, es decir, los minerales que el organismo necesita en pequeñas cantidades. Está presente en todas las células del cuerpo y en más de 300 enzimas, lo que explica su papel esencial en numerosos procesos biológicos.
La ingesta nutricional recomendada de zinc es de 11 mg al día para los hombres adultos y de 8 mg al día para las mujeres adultas. En el caso de las mujeres embarazadas y lactantes, las necesidades son ligeramente superiores.
¿Cuáles son los beneficios del zinc?
El zinc y la inmunidad
El zinc es reconocido por su papel en el apoyo al sistema inmunitario. Contribuye al crecimiento y a la diferenciación de las células inmunitarias, especialmente de los linfocitos T. También desempeña un papel en la respuesta inflamatoria y en la protección frente a los agentes patógenos. Por ello, la carencia de zinc suele asociarse con una mayor vulnerabilidad a las infecciones.
El zinc y la salud de la piel
El zinc desempeña un papel esencial en la salud de la piel. Contribuye a la cicatrización de las heridas, a la regulación de la producción de sebo y a la protección frente a las bacterias responsables del acné. Así, los estudios han demostrado que la suplementación con zinc puede mejorar el estado de la piel en casos de acné, psoriasis y eccema.
El zinc y el crecimiento
El zinc es esencial para el crecimiento y el desarrollo del organismo. Desempeña un papel en la síntesis de proteínas y de los ácidos nucleicos, por lo que es indispensable para la división celular. Así, una carencia de zinc durante la infancia puede provocar un retraso del crecimiento.
El zinc y la fertilidad
El zinc también es reconocido por su papel en la fertilidad masculina y femenina. En el hombre, es esencial para la producción de espermatozoides y la salud de la próstata. En la mujer, interviene en la regulación del ciclo menstrual y en el desarrollo del feto.
El zinc, el cabello y las uñas
El zinc contribuye a la salud del cabello y de las uñas. Desempeña un papel en la síntesis de la queratina, la proteína que forma el cabello y las uñas. Así, una carencia de zinc puede manifestarse mediante una caída del cabello y uñas quebradizas.
¿Cómo cubrir las necesidades de zinc?
Los alimentos ricos en zinc
El zinc está presente en numerosos alimentos, especialmente en los alimentos de origen animal, como las ostras, la carne roja, las aves, el pescado y los productos lácteos. Los alimentos de origen vegetal también contienen zinc, pero en menor cantidad y en una forma que el organismo absorbe peor. Por ello, las legumbres, los cereales integrales, los frutos secos y las semillas son buenas fuentes de zinc para vegetarianos y veganos.
La suplementación con zinc
En caso de carencia confirmada o de necesidades aumentadas, puede ser necesario tomar suplementos de zinc. Existen distintas formas de zinc en los complementos alimenticios: gluconato de zinc, sulfato de zinc, citrato de zinc y bisglicinato de zinc. Por lo general, el bisglicinato de zinc se considera la forma que se absorbe y se tolera mejor.
¿Qué hay que recordar?
El zinc es un oligoelemento esencial que desempeña un papel fundamental en numerosas funciones biológicas. Contribuye a la inmunidad, la salud de la piel, el crecimiento, la fertilidad y la salud del cabello y de las uñas. Para cubrir las necesidades de zinc, se recomienda consumir alimentos ricos en zinc y, si es necesario, recurrir a suplementos de zinc.