Dolor abdominal, cambios de humor, cansancio intenso en los días previos a la menstruación… El síndrome premenstrual (SPM) es una realidad cotidiana para aproximadamente el 75% de las mujeres. Sin embargo, a menudo se minimiza o se comprende mal. Y, sobre todo: no es inevitable.
Comprender el síndrome premenstrual
El SPM designa el conjunto de síntomas físicos y emocionales que aparecen en la segunda mitad del ciclo menstrual (fase lútea), normalmente entre 1 y 2 semanas antes de la menstruación.
Sus manifestaciones más frecuentes:
- Calambres y dolores abdominales relacionados con las contracciones uterinas
- Pechos tensos y doloridos
- Hinchazón abdominal debida al enlentecimiento intestinal provocado por la progesterona
- Irritabilidad, ansiedad, llanto sin motivo aparente
- Cansancio intenso y dificultades de concentración
- Imperfecciones cutáneas relacionadas con las variaciones hormonales
El SPM se debe principalmente a un desequilibrio entre los estrógenos y la progesterona durante la fase lútea. La caída repentina de estas dos hormonas poco antes de la menstruación desencadena una cascada de reacciones en el cuerpo y el cerebro.
Soluciones naturales para aliviar el SPM
Ante todo: comprender el propio ciclo. Llevar un diario de síntomas permite anticipar las fases difíciles y adaptar el ritmo.
Desde el punto de vista nutricional:
- Reducir la sal (retención de líquidos e hinchazón) y el azúcar refinado (que amplifica las variaciones del estado de ánimo)
- Aumentar el aporte de magnesio: chocolate negro, almendras, espinacas. El magnesio contribuye al funcionamiento psicológico normal y a reducir el cansancio.
- Priorizar los omega-3, que reducen la inflamación prostaglandínica responsable de los calambres
- Plantas específicas como el shatavari, la alquimila o el agnus castus son conocidas por contribuir al equilibrio hormonal femenino
La actividad física suave —yoga, caminar, natación— ayuda a reducir el dolor al liberar endorfinas. Y un sueño de calidad sigue siendo fundamental: la falta de sueño amplifica considerablemente todos los síntomas del SPM.
Cómo elegir los complementos adecuados para el bienestar menstrual
Criterios clave:
- Una planta adaptógena femenina con actividad fitoestrogénica reconocida, en dosis clínica
- Activos antiespasmódicos para actuar sobre los calambres
- Vitamina B6, que contribuye a regular la actividad hormonal
- Magnesio para la relajación muscular y el equilibrio nervioso
- Un tratamiento de base durante 3 ciclos: el equilibrio hormonal no se restablece en 15 días
La solución Epycure: el Tratamiento bienestar menstrual
El Tratamiento bienestar menstrual Epycure ha sido formulado para actuar sobre las dos dimensiones del SPM: el dolor físico y el bienestar emocional. Su activo principal es el shatavari (Asparagus racemosus), una planta adaptógena ayurvédica cuyas saponinas esteroideas modulan la actividad de los estrógenos, ayudando a restablecer un equilibrio hormonal más regular.
La fórmula completa:
- Shatavari (135 mg) — actúa sobre el reequilibrio hormonal, la reducción de los calambres y la estabilidad emocional
- Alquimila (100 mg) — ayuda a regular el ciclo menstrual y contribuye a reducir el dolor que suele sentirse durante el ciclo
- Magnesio (56,25 mg) — contribuye al funcionamiento psicológico normal y a reducir el cansancio, y favorece la relajación muscular
- Vitamina B6 (1,4 mg — 100% VRN) — contribuye a regular la actividad hormonal
- Zinc (5 mg) — contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso
La fórmula está compuesta por un 99,6% de ingredientes de origen natural, sin hormonas ni disruptores endocrinos. Fabricada en Francia.
Resultados del Lab'Epycure en 31 mujeres durante 3 ciclos: el 74% percibe una reducción de las molestias y los calambres abdominales, y el 72% se siente más capaz de gestionar sus emociones.*
*31 mujeres probaron el tratamiento durante 3 ciclos.
Posología: 1 cápsula al día durante 2 semanas: comenzar 1 semana antes del inicio de la menstruación y continuar 1 semana después. Resultados duraderos a partir del 2.º ciclo.
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Conclusión
El SPM es real, frecuente y a menudo subestimado. Pero con las herramientas adecuadas —escuchar al propio cuerpo, seguir una alimentación adaptada y utilizar activos específicos— es perfectamente posible vivir el ciclo de otra manera. Mes tras mes.
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