En cuanto a las defensas inmunitarias, nuestro organismo se parece a un castillo fuerte. Cuando los elementos de defensa están bien colocados, virus y bacterias se mantienen a distancia. El problema: la contaminación ambiental junto con un estilo de vida poco saludable debilitan las murallas y permiten la invasión del enemigo.
Entonces, ¿cómo fortalecer nuestras defensas inmunitarias, garantes de una salud de hierro? Como dice el famoso dicho «¡preparemos la guerra para tener la paz»!
¿Cómo saber si se tiene un buen sistema inmunológico?
Síntomas
Pueden aparecer varios síntomas que indican que su sistema inmunológico está débil; hemos seleccionado los más comunes:
- una fatiga persistente, que a menudo oculta un estrés crónico o falta de sueño, dos factores que debilitan la inmunidad
- una mayor sensibilidad a las infecciones, que se manifiesta por resfriados frecuentes, infecciones urinarias, brotes de herpes, etc.
- heridas que tardan en sanar o cicatrizar
Personas en riesgo
Algunas personas están más afectadas por un debilitamiento inmunológico. A menudo están debilitadas por uno de los siguientes factores:
- una enfermedad crónica
- un tratamiento fuerte: por ejemplo, quimioterapia contra el cáncer.
En general, las personas mayores suelen tener un sistema inmunológico más debilitado que los adultos de mediana edad. Esto está relacionado con su apetito, que a menudo es menor, y su alimentación menos variada. El adelgazamiento de la piel y el secado de las mucosas también contribuyen. De hecho, la envoltura del cuerpo es un verdadero escudo contra las infecciones. Sin embargo, con el tiempo, el cuerpo produce menos glóbulos blancos, lo que provoca una debilidad del sistema inmunológico.
Consejos
Para reforzar el sistema inmunitario a largo plazo, como se recomienda, privilegie una alimentación variada y equilibrada. Sobre todo, esto se aconseja mucho a las personas que siguen un tratamiento antibiótico que puede desequilibrar la flora intestinal, o tratamientos médicos como la quimioterapia.
Estudios científicos también han confirmado que el estrés juega un papel primordial y puede realmente impactar el buen funcionamiento del organismo y, por tanto, del sistema inmunitario. Las secreciones excesivas y prolongadas de cortisol (la hormona del estrés) vuelven vulnerables las defensas inmunitarias.
Este sorprendente sistema inmunitario
El sistema inmunitario son los medios que posee nuestro cuerpo para defenderse contra agresiones externas. Trabaja a diario sin que nos demos cuenta para verificar que lo que viene de fuera no representa un peligro para nosotros (bacterias, virus, sustancias tóxicas). Los glóbulos blancos son la guardia real de nuestro castillo.
Nuestras líneas de defensa sufren cada vez más desajustes:
- Alergias o intolerancias: signo de una reacción excesiva de nuestro sistema de defensa.
- Las enfermedades autoinmunes: resultado de un mal funcionamiento del sistema inmunitario, que hace que este ataque a las células sanas de nuestro organismo.
¿Qué debilita nuestro sistema inmunitario?
¡El 70% de nuestro sistema inmunitario se encuentra en el intestino! Entiendes por qué un microbiota (flora intestinal) desequilibrado favorece la aparición de todo tipo de patologías, ya que deja de cumplir su función de barrera.
Estas son las principales fuentes de desequilibrios:
- Una mala alimentación
- Un estrés crónico y una mala gestión de nuestras emociones
- La falta de sueño
- El consumo excesivo de estimulantes como el tabaco, el café, el té…
- El exceso de antibióticos
- La falta de ejercicio físico
- La contaminación ambiental (contaminación, pesticidas, disruptores endocrinos)
Todos estos elementos debilitarán nuestro terreno, componente de varios factores que contribuyen a mantener una buena salud. Como decía Béchamp, retomado por Pasteur al final de su vida: «el microbio no es nada, el terreno es todo». Un terreno favorable = un sistema inmunitario en óptimas condiciones = ¡una salud óptima! ¿La estrategia? Reforzarlo por medios naturales.
Las soluciones para reforzar nuestras defensas inmunitarias
- La higiene alimentaria
¡Es el primer pilar de una buena salud! "Que tu alimento sea tu primer medicamento", decía Hipócrates. Piense en adaptar su alimentación a su constitución y necesidades. Adopte una alimentación lo más natural y simple posible, privilegiando alimentos orgánicos, locales y de temporada.
Dé prioridad a los alimentos ricos en vitamina C como el limón, el perejil, el brócoli y aquellos ricos en omega 3 como los pescados pequeños de mares fríos (caballas, sardinas, arenques).
- Aprender a manejar el estrés y las emociones
El problema no es el problema, es la percepción que tenemos de él. La inmunidad está estrechamente ligada a nuestra forma de afrontar las cosas de la vida. Mantener una mentalidad positiva es esencial para evitar somatizaciones. Seguramente recuerda una migraña de fin de semana o haberse enfermado el primer día de sus vacaciones, justo cuando el estrés disminuye.
Interésese en prácticas como la sofrología, la meditación o el yoga que le permitirán recuperar un estado de bienestar al reducir el nivel excesivo de cortisol, la hormona del estrés crónico, responsable de la caída inmunitaria.
- Practique una actividad física regular y sin excesos para hacer circular la energía y activar sus emuntorios - las salidas de su organismo - para favorecer la eliminación de desechos.
- Un sueño de calidad
"Dormir es curar un poco". Si el tiempo de sueño es importante, su calidad es primordial para reforzar nuestras defensas inmunitarias. Mientras duerme, su cerebro secreta hormonas que ayudan a su sistema inmunitario a luchar contra las infecciones.
- Un pequeño empujón para empezar con buen pie ?
A veces es necesario aportar una ayuda externa cuando el cuerpo tiene dificultades para recuperarse de un ataque.
- Piense en la vitamina D -preferiblemente en gotas- de octubre a abril, cuando los rayos del sol son de baja intensidad. Usted conoce su papel para los huesos, pero también es indispensable para un funcionamiento óptimo de su sistema inmunitario. La vitamina C es igualmente esencial; prefiera su forma natural comenzando el día con jugo de limón en agua tibia o acerola.
- La toma de probióticos permite resembrar nuestra flora intestinal con buenas bacterias, reforzando así nuestras líneas de defensa.
- Para fortalecer el terreno, plantas como la equinácea, el ginseng, el saúco o el cardo mariano han demostrado su eficacia.
- En aromatología, el aceite esencial de ravintsara es el que necesita en caso de virus. Para infecciones bacterianas, preferirá el árbol de té.
- Finalmente, tenga el reflejo de la propóleos, esta maravilla de la naturaleza, fabricada por las abejas para recubrir el interior de su colmena y así protegerla de ataques externos. Contribuye naturalmente a la protección y resistencia de su organismo, de ahí su apodo "antibiótico natural".