En Navidad, nos gusta darnos un gusto, nos gusta olvidar nuestros principios alimentarios y reencontrar las recetas tradicionales que nos transportan a la infancia y que hacen de las fiestas un momento de intercambio y de compartir tan especial. Sin embargo, la euforia ligada a los reencuentros familiares hace que no siempre prestemos atención a lo que ingerimos, ni al efecto de toda esta comida en nuestro cuerpo. ¿Y si este año nos tomamos el tiempo para reconciliar la mente y las papilas gustativas? Esto se llama mindful eating, o la alimentación consciente sin culpa, y consiste en hacer conscientes los gestos y un hábito alimentario que normalmente realizamos de forma automática. Aquí algunos consejos para poner en práctica esta técnica:
Evita picar entre comidas
El picoteo suele hacerse de forma automática e inconsciente, viene a calmar las sensaciones de agitación o estrés que pueden presentarse en época de fiestas. Escucha las emociones o pensamientos negativos que te empujan a devorar alimentos como un trozo de queso o un cuadrado de chocolate, obsérvalos, acéptalos en lugar de silenciarlos.
Moviliza todos tus sentidos
En la mesa, comienza por tomar una gran respiración, observa lo que te apetece, los colores, las formas y determina tu verdadero hambre. Una vez que tu plato esté lleno, presta atención a la textura, a los sabores, a los olores. La vista, el olfato y el tacto son extremadamente importantes ya que provocan la secreción de enzimas indispensables para un correcto proceso de digestión.
Tómate tu tiempo
A veces el “miedo a quedarse sin” nos incita a lanzarnos sobre la comida de forma descontrolada. Sin embargo, esta situación nos impide comer con calma, nos impide sentir mejor las sensaciones de hambre y saciedad. Porque si comes en menos de 20 minutos, la señal de saciedad no se activará y comerás por debajo de tus necesidades. Así que mastica conscientemente cada bocado, deja el tenedor regularmente y ¡tómate tu tiempo!
Saborea lo que comes
Nota la textura de la comida. Nota los sabores. Siente el despertar de tus papilas y usa su función. Observa las sensaciones agradables que se apoderan de tu cuerpo y las emociones que desencadena esta comida que te gusta. Disfruta de los buenos alimentos y de sus beneficios. Cuanto más reflexiones al elegir tus alimentos, más sentirás un sentimiento de saciedad y gratitud.
Escucha tus sensaciones corporales
En algunas personas, en los días que siguen a una comida festiva, su cuerpo puede enviar señales valiosas de diferente intensidad. Una digestión perturbada, una piel menos clara, una fatiga inusual o falta de apetito. Aprende a escuchar tu cuerpo y a darle lo que pide. En general, cuando hemos comido más grasoso y más dulce, tenemos más ganas de frutas y verduras frescas: ¡escucha a tu cuerpo y a tu cerebro! ¡Adopta la alimentación intuitiva!
Verás que, con un poco de práctica, disfrutarás mejor de cada una de tus comidas y sabrás regular tus impulsos y aceptar tus intuiciones. Y como extra: terminarás tus comidas mucho más rápido satisfecho, extremadamente calmado y con un profundo sentimiento de saciedad. En el programa: ¡solo cosas buenas!
Fuentes:
- Manger en pleine conscience, La méthode des sensations et des émotions - Les Arènes, 2013 - Dr Jan Chozen Bays