¿Qué es el estrés?
El estrés es una reacción refleja del organismo ante situaciones difíciles que ponen en peligro nuestro equilibrio y que requieren una adaptación. Puede ser de origen interno (desequilibrio hormonal, falta de actividad física, predisposición genética) o de origen externo, es decir, causado por lo desconocido (problemas relacionados con el trabajo, el dinero, las relaciones sociales, un trauma).
Cuando se reconoce un factor de estrés, se envían mensajes nerviosos desde el cerebro para desencadenar la secreción de cortisol. Es una hormona esteroide que participa en la producción de energía transformando las reservas de grasa en azúcares. El cortisol dirige luego esta energía al lugar adecuado (por ejemplo, a los músculos de las piernas si debemos correr para escapar de un peligro). El organismo no distingue realmente entre situaciones peligrosas y comunes, lo que a veces provoca un exceso de cortisol en el cuerpo. A largo plazo, esto puede afectar nuestro bienestar y nuestra salud.
Se manifiesta con síntomas físicos como trastornos del sueño, respiratorios, musculares, digestivos, o síntomas emocionales y mentales como la nerviosismo, irritabilidad, disminución de la memoria y la atención. Se distingue el estrés agudo del estrés crónico, que puede ser realmente perjudicial para la salud. De hecho, el cuerpo se agota mucho, las defensas inmunitarias se debilitan y aparecen ciertas enfermedades.
Hay que señalar que la reacción al estrés es un fenómeno individual que varía según cada persona. La intensidad de la respuesta será más o menos fuerte según nuestra genética, nuestra personalidad o el entorno.
¿Y el sueño?
El sueño es un proceso complejo, controlado por el cerebro, que corresponde a una disminución del estado de conciencia que separa dos períodos de vigilia. Se caracteriza por una pérdida temporal de vigilancia y una disminución del tono muscular, pero no implica una pérdida de sensibilidad sensorial.
Existen cuatro fases del sueño. La primera es la fase de somnolencia, que es la transición entre la vigilia y el sueño. La segunda fase corresponde al sueño ligero, caracterizado por una alta sensibilidad a los estímulos externos. Le sigue la fase de sueño profundo, durante la cual la temperatura corporal baja, la respiración se ralentiza, la sensibilidad a los estímulos disminuye y el cuerpo se inmoviliza. Finalmente, el sueño paradójico constituye la última fase del sueño y se caracteriza por una intensa actividad cerebral, cercana a la de la fase de vigilia, y por el sueño.
El sueño está regulado por lo que se llaman los ritmos biológicos del cuerpo, también llamados ciclos circadianos, que son la alternancia de períodos de 24 horas cada uno. Estos ciclos gestionan el ritmo vigilia-sueño pero pueden ser influenciados por factores externos como la luz. La producción de melatonina, hormona del sueño cuya secreción es típicamente circadiana, depende de la cantidad de luz. Es al inicio de la noche, cuando la luminosidad es baja, cuando esta hormona se secreta en gran cantidad en el cerebro. Su objetivo es favorecer el sueño.
El sueño representa la forma más completa de descanso y permite al cuerpo recuperarse física y mentalmente. Jugaría un papel importante en la formación de la memoria, el aprendizaje, la inmunidad e intervendría en el crecimiento de los niños.
Hoy en día existen muchas personas afectadas por trastornos del sueño como insomnio, despertares nocturnos, apnea del sueño, narcolepsia o sonambulismo. Estos trastornos no son insignificantes y aumentan el riesgo de irritabilidad, síntomas depresivos, infecciones o aumento de peso.
¿Por qué el estrés impide dormir?
El estrés y los trastornos del sueño son fenómenos comunes que pueden manifestarse de forma puntual o crónica. Desafortunadamente están relacionados: el estrés puede perjudicar la cantidad y la calidad del sueño, y un sueño de mala calidad puede aumentar el nivel de estrés. De hecho, el estrés, sea cual sea, provoca una hiperactividad cerebral que estimula la vigilia y causa problemas para conciliar el sueño o insomnio, con múltiples despertares durante la noche. Sin embargo, para poder resistir al estrés, es necesario tener un sueño reparador que nos permita combatir la fatiga mental y física. De lo contrario, nuestras capacidades de adaptación se reducen considerablemente. Asimismo, el insomnio crónico puede convertirse en un factor adicional de estrés ya que la persona con insomnio teme su sueño. Es un círculo vicioso peligroso para la salud física y mental. Una exposición prolongada al cortisol tiene un impacto directo en la salud y la calidad de vida. Aumenta los riesgos de cardiopatías, aumento de peso y depresión. ¡Las horas de sueño son por tanto extremadamente valiosas!
¿Cómo encontrar el sueño cuando se está estresado?
Es esencial eliminar las fuentes de ansiedad para recuperar un buen sueño y un equilibrio de vida. Para salir de esta situación estresante, hay que encontrar soluciones relajantes que se adapten a usted, para poner en práctica antes de acostarse. Para ello, puede hacer ejercicio físico para mejorar su salud física y mental o formarse en técnicas de relajación y meditación (sophrología, yoga, coherencia cardíaca) para canalizar sus pensamientos hacia lo positivo. También se recomienda evitar los estimulantes como el café y el alcohol antes de acostarse, así como las pantallas y la luz azul que ralentizan la secreción de melatonina. Evite las siestas durante el día y no se acueste hasta que el sueño llegue. Podría esperar su llegada y aumentar su nivel de ansiedad. No dude en probar la fitoterapia, ya que algunas plantas se han utilizado durante mucho tiempo por sus propiedades sedantes y calmantes como la valeriana, la pasiflora, el tilo, la lavanda y la manzanilla.
¿Y los complementos alimenticios?
Finalmente, para estar más relajado a diario, hacer frente al estrés y recuperar un sueño reparador, puede recurrir a complementos alimenticios naturales. Nuestra Rutina Relax está compuesta por gomitas para el estrés y el sueño. Las Gomitas Estrés, formuladas a partir de té verde, albahaca sagrada y aceite esencial de naranja dulce, ayudan a relajar la mente, a proporcionar una sensación de calma y a mantener la resistencia al estrés. Las Gomitas Sueño están compuestas por pasiflora, que favorece un sueño reparador, así como por azafrán y semillas de griffonia, que permiten activar la serotonina, precursora de la melatonina, y así favorecer la relajación y un sueño más profundo. Esta combinación le aportará una agradable sensación de calma y bienestar. Nuestras gomitas son francesas y están fabricadas con ingredientes de origen natural. Con su bajo contenido en azúcares, estas gomitas con suave sabor a naranja y fruta de la pasión son agradables de consumir, sin riesgo de culpa. Son aptas para todas las dietas: sin gluten, sin lactosa y veganas, y no contienen conservantes, OGM, edulcorantes ni aromas artificiales.
Por supuesto, estos complementos alimenticios deben tomarse junto con un estilo de vida sano y equilibrado, que combine una alimentación variada y actividad física regular.