Probablemente haya oído hablar de ella. La ashwagandha está por todas partes: en complementos para el estrés, fórmulas para dormir y rutinas de bienestar. Pero detrás de este nombre hay extractos de calidades muy diferentes. Y entre un extracto básico y un KSM-66® con un 5 % de withanólidos, la eficacia no tiene nada que ver.
Una planta adaptógena con 3.000 años de uso
La ashwagandha (Withania somnifera) se utiliza en la medicina ayurvédica desde hace milenios. Como planta adaptógena, ayuda al organismo a resistir mejor el estrés sin estimularlo ni sedarlo.
Su principal mecanismo actúa a través del eje HPA (hipotálamo-hipófisis-suprarrenal), el circuito que regula el cortisol. En situaciones de estrés crónico, este eje permanece bloqueado en modo alerta. El cortisol nunca termina de descender: tensión permanente, sueño alterado y un cansancio del que no se logra recuperar. La ashwagandha ayuda a romper este círculo al modular la secreción de cortisol y favorecer la relajación nerviosa mediante los receptores GABA.
Withanólidos: el principio activo que marca la diferencia
Los withanólidos son los compuestos bioactivos de la ashwagandha. Son los que ejercen la acción adaptógena documentada científicamente. Un extracto poco concentrado tendrá un efecto marginal, independientemente de la dosis indicada en la etiqueta.
Hay que comprobar dos criterios esenciales:
- El contenido garantizado de withanólidos: es necesario un mínimo del 5 % para beneficiarse de los efectos documentados en los estudios.
- El origen del extracto: los extractos procedentes únicamente de la raíz tienen un perfil de withanólidos más parecido al de la planta tradicional.
La Ashwagandha KSM-66® cumple estos dos criterios: es un extracto estandarizado y patentado, obtenido exclusivamente de la raíz, con un contenido garantizado de al menos un 5 % de withanólidos. Cuenta con más de 20 estudios clínicos publicados.
Dosis, momento de la toma y duración del tratamiento
La dosis estudiada clínicamente para KSM-66® es de 250 a 600 mg al día. Un estudio aleatorizado y controlado con placebo en 58 adultos (8 semanas, 250 mg/día) mostró:
- Descenso del cortisol en sangre: de 16,3 µg/dL a 13,61 µg/dL
- Reducción significativa del estrés percibido (escala PSS)
- Mejora de la calidad del sueño
Los primeros efectos aparecen en 2 a 4 semanas. Un tratamiento de 3 meses consolida los efectos a largo plazo. Lo ideal es tomar la ashwagandha al final del día para favorecer la relajación y la conciliación del sueño.
Precauciones: no se recomienda en caso de trastornos tiroideos, embarazo o lactancia, ni junto con tratamientos con efecto depresor sobre el sistema nervioso central.
Cómo elegir bien un complemento
El mercado está repleto de extractos de calidades muy variables. Estos son los puntos que hay que comprobar:
- ¿El extracto está identificado con un nombre patentado (KSM-66®, Sensoril®)?
- ¿El contenido de withanólidos está garantizado y claramente indicado?
- ¿Existe una sinergia con otros activos (magnesio, vitaminas B)?
- ¿El producto se fabrica en un laboratorio certificado y cuenta con una trazabilidad completa?
La solución de Epycure
La Cura equilibrio del cortisol está formulada en torno a 250 mg de Ashwagandha KSM-66®, exactamente la dosis validada en un estudio clínico. La fórmula combina:
- Magnesio bisglicinato (56,25 mg): el magnesio contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso y ayuda a reducir el cansancio. Se elige la forma bisglicinato por su excelente absorción.
- L-Triptófano (100 mg): precursor natural de la serotonina para el equilibrio emocional.
- Vitaminas B5, B6, B9 y B12: la vitamina B6 favorece la regulación de la actividad hormonal; las vitaminas B9 y B12 contribuyen a unas funciones psicológicas normales y ayudan a reducir el cansancio.
Formulada internamente por el equipo de I+D de Epycure y fabricada en Francia en laboratorios certificados ISO 22000, con un 72,6 % de ingredientes de origen natural. Para actuar también sobre el metabolismo, que a menudo se ve alterado por el cortisol, el Dúo metabolismo y cortisol combina ambas fórmulas.
En resumen
La ashwagandha es un ingrediente serio, siempre que se elija el extracto adecuado, en la dosis correcta y combinado con los cofactores apropiados. Sin magia ni atajos: solo una fórmula bien pensada para ayudar a su cuerpo a recuperar su equilibrio natural.
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