L'échinacée pour renforcer votre immunité - Epycure

BIEN-ETE La equinácea para reforzar su inmunidad

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Descubrimiento

La equinácea es originaria de América del Norte y agrupa varias especies con beneficios reconocidos. Los amerindios fueron los primeros en utilizar esta planta para tratar diversos problemas de salud, especialmente heridas infectadas, mordeduras de serpiente y fiebre. Cuando los médicos estadounidenses descubrieron los beneficios de esta planta ancestral, comenzaron a comercializarla y a recetarla para tratar infecciones pulmonares. La equinácea incluso figuró en la lista de ingredientes farmacéuticos del Formulario Nacional de Estados Unidos hasta 1950, antes de caer en el olvido y ser sustituida por antibióticos sintéticos. Esta planta, descubierta también en 1920 por médicos alemanes, sigue utilizándose en las prácticas clínicas alemanas. El médico alemán Gerhard Madaus emprendió la primera serie de estudios científicos sobre los beneficios de la equinácea. Tras sus ensayos, decidió introducir esta planta en Europa y cultivarla. Allí se hizo popular.

Botánica

La equinácea es una planta perenne que, a diferencia de las plantas anuales, puede vivir varios años consecutivos. La mayoría de las plantas perennes pierden sus hojas en otoño y se vuelven invisibles en invierno, aunque sus raíces permanezcan bajo tierra. Esta planta ancestral, tan utilizada por los amerindios, pertenece a la familia de las asteráceas. Su nombre procede del griego antiguo «ekhinos», que significa «erizo», en alusión al aspecto espinoso de su centro. Es una planta que suele encontrarse en bosques rocosos, praderas secas y bancos de arena, y que se cultiva en climas templados y lugares soleados. Mide entre 60 y 180 cm de altura y se reconoce por sus flores moradas o amarillas agrupadas en cabezuelas y sus flores colgantes, generalmente rosadas.

Existen alrededor de diez variedades de equinácea, pero solo tres se consideran medicinales y se utilizan en fitoterapia: Echinacea angustifolia, Echinacea pallida y Echinacea purpurea. Se pueden diferenciar por el color de sus flores, más o menos oscuro.

En terapéutica, según la especie elegida y el efecto buscado, pueden utilizarse las partes aéreas de la planta, es decir, el tallo y la flor, o bien las raíces.

Propiedades

La equinácea es reconocida por sus propiedades inmunoestimulantes, antibacterianas y antivirales, que le confieren la capacidad de reforzar el sistema inmunitario del organismo y ayudar a prevenir la aparición de ciertas infecciones. Los estudios han demostrado que estas propiedades proceden especialmente de las raíces de la planta, ricas en alquilamidas y polisacáridos, considerados los principios activos más importantes en la modulación del sistema inmunitario.

La Comisión Europea Alemana reconoce el uso de la equinácea como tratamiento complementario de las infecciones de las vías respiratorias (resfriados, laringitis, sinusitis) y de las vías urinarias, así como su uso cutáneo para tratar úlceras y heridas de difícil cicatrización. Estas indicaciones están, en general, confirmadas por la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la ESCOP (Cooperativa Científica Europea de Fitoterapia). La ESCOP también reconoce el uso de la equinácea para prevenir el resfriado. La equinácea también contribuiría al buen funcionamiento del sistema inmunitario.

Estimulación del sistema inmunitario

Varios estudios han demostrado que la equinácea estimularía significativamente las defensas naturales del organismo. Contribuiría a mantener y reforzar el sistema inmunitario y permitiría así que el cuerpo fuera más resistente y se defendiera mejor frente a los ataques de los virus y las bacterias del invierno. Al estimular estas defensas, podría utilizarse como tratamiento preventivo para resistir enfermedades de origen viral y bacteriano, o como tratamiento curativo para combatir afecciones como la gripe, la bronquitis y la otitis, entre otras. Las propiedades antibacterianas y antivirales de esta planta la convierten en un recurso importante para prevenir infecciones respiratorias recurrentes, como las infecciones otorrinolaringológicas. Por último, las propiedades antiinflamatorias de la equinácea son muy interesantes, ya que le permiten reducir las inflamaciones de los tejidos respiratorios provocadas, especialmente, por gripes intensas.

Prevención y tratamiento del resfriado

Los estudios científicos han demostrado los beneficios de la equinácea para reducir la incidencia y la duración del resfriado. También contribuiría a reducir significativamente la intensidad de síntomas como el dolor de garganta, el dolor de cabeza, la secreción nasal y la congestión nasal. Los datos de algunos estudios han sugerido que estos efectos se deben en parte a las propiedades antiinflamatorias de la planta, ya que puede bloquear la producción de moléculas inflamatorias llamadas citocinas. Por tanto, también sería eficaz tanto para prevenir como para tratar el resfriado, especialmente cuando se consume lo antes posible después de la aparición de los primeros síntomas.

Reducción de las infecciones urinarias

Las propiedades antibacterianas de la equinácea le permiten eliminar fácilmente las bacterias que se adhieren de forma natural a las paredes de los órganos del sistema urinario. A esto se suman sus propiedades inmunoestimulantes, que le permiten ser un remedio eficaz contra las recurrencias de las infecciones urinarias y vaginales.

Cicatrización

Además, aceleraría la cicatrización de las heridas y las inflamaciones cutáneas cuando se utiliza por vía tópica. En efecto, inhibe la proliferación de las bacterias y estimula la síntesis de colágeno.

Posología

La equinácea se presenta en varias formas en farmacia. En efecto, puede utilizarse en forma de cápsulas, infusión, complemento alimenticio, decocción, zumo, tintura o crema. A menudo se recomienda tomar 1 gramo, de una a tres veces al día durante el tratamiento. Como prevención, una sola dosis diaria sería suficiente, mientras que para obtener un efecto terapéutico se recomiendan tres dosis al día. Para permitir que el organismo descanse y pierda así su tolerancia, es preferible no consumir la equinácea durante todo el año sin hacer pausas. Por ejemplo, puede tomarse solo tres semanas al mes.

Cada tipo de uso de la equinácea, interno o externo, corresponde a funciones diferentes o a una necesidad específica.

Uso externo de la equinácea

El uso externo de la equinácea favorece la cicatrización de las heridas y la curación de las lesiones y las inflamaciones cutáneas. Para ello, debe aplicarse varias veces al día sobre las zonas afectadas del cuerpo una crema que contenga un 15% de zumo de las partes aéreas de la equinácea.

Uso interno de la equinácea

Por otro lado, su uso interno permite actuar sobre las afecciones de la esfera otorrinolaringológica, el sistema inmunitario y las infecciones urinarias crónicas. Desde los primeros signos de una infección de las vías respiratorias, se recomienda consumir la equinácea por vía interna.

Puede utilizarse en forma de:

  • infusión, dejando hervir 1 gramo de partes aéreas de la equinácea en agua hirviendo y bebiendo de una a seis tazas al día;
  • decocción, hirviendo 1 gramo de raíz de equinácea en agua hirviendo y bebiendo tres tazas al día;
  • complemento alimenticio (comprimido o cápsula), preferiblemente procedente de la agricultura ecológica francesa, que contenga extracto seco de raíz o de partes aéreas de equinácea, tomando 1 gramo tres veces al día;
  • tintura, tomando de 3 a 4 ml, como máximo tres veces al día (para una mejor asimilación, hay que mantener el extracto unos segundos en la boca);
  • zumo fresco o estabilizado formulado a partir de las partes aéreas de la planta, tomando de 1 a 3 ml tres veces al día.

No obstante, hay que prestar atención a la concentración de los productos, que varía según la forma utilizada. Algunos están más concentrados que otros y, por tanto, son más potentes. Si necesita información adicional o tiene alguna duda, póngase en contacto con su médico. En cualquier caso, se recomienda encarecidamente consultar a su médico o farmacéutico antes de utilizar la equinácea, para elegir la forma y la dosis adecuadas a sus necesidades.

Precauciones de uso

La Comisión Europea y la ESCOP recomiendan no tomar equinácea durante más de 8 semanas. En efecto, si se estimula el sistema inmunitario de forma prolongada, este podría agotarse debido a una sobreestimulación de sus defensas o volverse tolerante a dicha estimulación, ya que el cuerpo se acostumbraría al efecto de la planta y necesitaría una dosis mayor para mantener la misma eficacia. Su eficacia a largo plazo podría disminuir debido a una sobredosis.

Además, las personas que padecen asma o alergias tienen más probabilidades que otras de ser alérgicas a la equinácea. Asimismo, está contraindicada en personas alérgicas a la familia de las asteráceas, que podrían sufrir alergia a la equinácea.

Los niños de seis años o menos y quienes padecen otitis recurrentes tampoco deberían recurrir a productos a base de equinácea, especialmente en caso de infección de las vías respiratorias, ya que la planta podría aumentar el riesgo.

La OMS recomienda evitar la equinácea en personas con enfermedades autoinmunes (esclerosis múltiple, colagenosis, artritis reumatoide, etc.) o que tomen inmunosupresores sin supervisión médica, debido al posible efecto de la planta sobre el sistema inmunitario.

Además, aunque la Comisión Europea considera que tomar equinácea durante el embarazo o la lactancia no entraña riesgos, algunos investigadores recomiendan evitarla, ya que todavía no existen suficientes datos toxicológicos.

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