El síndrome de fatiga crónica (SFC), también llamado encefalomielitis miálgica, es una enfermedad sobre la que tenemos muy poca información, ya que no existe ningún marcador biológico que permita diagnosticarla. Sin embargo, afecta a entre 17 y 24 millones de personas en todo el mundo, de las cuales cerca de 280.000 se encuentran en Francia, y puede tener consecuencias muy incapacitantes en la vida cotidiana. En este artículo, repasamos esta enfermedad todavía poco conocida.
¿Qué es el síndrome de fatiga crónica?
El síndrome de fatiga crónica (SFC) es una enfermedad compleja y multisistémica, caracterizada por una fatiga intensa y persistente que no se alivia con el descanso y que es lo suficientemente grave como para reducir significativamente el nivel de actividad de la persona. A diferencia del cansancio habitual, la fatiga relacionada con el SFC no desaparece con el sueño o el descanso y puede empeorar con el esfuerzo físico o mental (fenómeno llamado «malestar postesfuerzo»).
Para ser diagnosticado, el SFC debe estar presente durante al menos 6 meses y acompañarse de al menos uno de los siguientes criterios:
- Trastornos cognitivos (dificultades de concentración, pérdidas de memoria, «niebla mental»)
- Sueño no reparador
- Intolerancia ortostática (malestar al estar de pie)
¿Cuáles son las causas del síndrome de fatiga crónica?
Las causas del SFC todavía no se comprenden bien, pero varios factores parecen estar implicados:
- Infecciones víricas: en muchos casos, el SFC se desarrolla después de una infección vírica (gripe, mononucleosis infecciosa, COVID-19). El «COVID persistente» comparte muchas características con el SFC.
- Disfunciones inmunitarias: algunos estudios han puesto de manifiesto anomalías del sistema inmunitario en pacientes con SFC, en particular una activación crónica de las células inmunitarias.
- Alteraciones de la microbiota intestinal: investigaciones recientes sugieren que la microbiota intestinal de los pacientes con SFC presenta desequilibrios significativos en comparación con la de personas sanas.
- Anomalías del metabolismo energético: algunos estudios han puesto de manifiesto disfunciones mitocondriales en pacientes con SFC, lo que podría explicar su incapacidad para producir suficiente energía.
- Factores psicológicos: aunque el SFC no es una enfermedad puramente psicosomática, los factores psicológicos (estrés, trauma, ansiedad) pueden desempeñar un papel en su aparición o agravamiento.
¿Cuáles son los síntomas del síndrome de fatiga crónica?
Los síntomas del SFC son variados y pueden variar de una persona a otra:
- Fatiga intensa y persistente, que no se alivia con el descanso
- Malestar postesfuerzo (empeoramiento de los síntomas después de un esfuerzo físico o mental)
- Trastornos del sueño (insomnio, sueño no reparador)
- Trastornos cognitivos (dificultades de concentración, pérdidas de memoria, «niebla mental»)
- Dolores musculares y articulares
- Dolores de cabeza
- Sensibilidad a la luz y al ruido
- Problemas digestivos
- Intolerancia ortostática
¿Cómo se trata el síndrome de fatiga crónica?
No existe un tratamiento curativo para el SFC. Por tanto, el abordaje es sintomático y tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de los pacientes. Puede incluir:
- La gestión de la energía («pacing»): técnica que consiste en adaptar el nivel de actividad a las capacidades energéticas del momento para evitar el malestar postesfuerzo.
- Las terapias cognitivo-conductuales (TCC): pueden ayudar a controlar algunos síntomas, como la ansiedad o los trastornos del sueño, pero su eficacia en el SFC es objeto de debate.
- Los medicamentos: algunos medicamentos pueden recetarse para tratar síntomas específicos, como analgésicos para los dolores musculares o somníferos para los trastornos del sueño.
- Los complementos alimenticios: algunos complementos pueden ayudar a favorecer el metabolismo energético (CoQ10, L-carnitina, vitaminas B), la inmunidad (vitamina D, zinc) o a reducir la inflamación (omega-3, curcumina).
- La adaptación del estilo de vida: descanso suficiente, alimentación equilibrada, gestión del estrés y evitación de los factores desencadenantes.
En conclusión, el síndrome de fatiga crónica es una enfermedad compleja y todavía poco comprendida, que puede tener consecuencias muy incapacitantes en la vida cotidiana. Si cree que puede padecer SFC, es importante consultar a un médico para obtener un diagnóstico y un tratamiento adecuados. Las asociaciones de pacientes también pueden ser una valiosa fuente de apoyo e información.