Los trastornos de la memoria, las dificultades de aprendizaje y las disminuciones de la concentración pueden aparecer a cualquier edad. Por eso es importante ser conscientes de que la nutrición desempeña un papel esencial en el mantenimiento y la mejora de las funciones cognitivas. Sí, la memoria, la concentración y el aprendizaje son funciones que pueden potenciarse mediante la alimentación y, especialmente, mediante ciertos micronutrientes. Hoy repasamos las vitaminas beneficiosas que potencian nuestro rendimiento intelectual.
¿Qué relación existe entre la memoria y la alimentación?
El cerebro es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano, ya que de su funcionamiento depende el del organismo. Todos disponemos de unos 100 mil millones de neuronas, que se comunican entre sí mediante neurotransmisores. Estas moléculas influyen en nuestra capacidad de concentración y memorización, y controlan nuestro estado de ánimo, nuestros deseos y nuestro sueño. Entre ellas se encuentran la noradrenalina, la acetilcolina y la dopamina. Es importante saber que estos neurotransmisores se fabrican a partir de ciertos nutrientes: unos 40 nutrientes intervienen en el funcionamiento del cerebro. Así, la ingesta de alimentos específicos contribuye al buen funcionamiento del cerebro, nos ayuda a mejorar la memoria y la concentración, y disminuye el riesgo de sufrir enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.
¿Cuáles son los alimentos beneficiosos para la salud del cerebro?
Dado que la relación entre la alimentación y la salud cerebral está ampliamente demostrada, resulta esencial aportar suficientes macronutrientes (proteínas, carbohidratos y grasas) y micronutrientes (vitaminas y minerales) para garantizar el rendimiento cerebral durante todo el día. El cerebro necesita glucosa para proporcionar la energía necesaria al funcionamiento de las neuronas y las células gliales. También necesita grasas, que forman parte de las membranas de las neuronas, y proteínas, que se transforman en aminoácidos necesarios para fabricar ciertos neurotransmisores. En general, se recomienda seguir una dieta de tipo mediterráneo rica en omega-3, proteínas magras y vitaminas para mejorar las capacidades cognitivas. Esta alimentación se compone principalmente de pescado azul, frutas y verduras, legumbres y cereales integrales, todo ello cocinado con aceite de oliva. En cambio, se limita el consumo de carne roja, alimentos azucarados y grasas saturadas, ya que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y trastornos cognitivos.
¿Qué vitaminas estimulan el cerebro de forma natural?
Varios estudios han demostrado que ciertas vitaminas permiten mejorar el funcionamiento del cerebro y protegerlo frente al deterioro cognitivo. Además, otras investigaciones han demostrado que una carencia de vitaminas puede tener consecuencias perjudiciales para la salud cerebral. Aunque otras vitaminas son necesarias para favorecer una función cognitiva óptima, hemos enumerado las vitaminas esenciales para el buen funcionamiento del cerebro que resultan especialmente eficaces.
La vitamina B9
También conocida como ácido fólico, favorece la formación de glóbulos rojos y contribuye así al transporte del oxígeno indispensable para el buen funcionamiento del cerebro. Interviene en la formación de varios neurotransmisores y desempeña un papel importante en la agudeza mental y el mantenimiento de las funciones cerebrales. La carencia de vitamina B9 favorece la aparición de accidentes cerebrovasculares. Se encuentra en los frutos secos, las legumbres, los cereales integrales, las verduras de hoja verde y frutas como el plátano o la naranja.
La vitamina B1
Interviene en la producción de energía y facilita así la asimilación de la glucosa por el cerebro. Ideal para mantener un nivel estable de energía en el cerebro, desempeña un papel fundamental en las funciones de atención y concentración. También interviene en la composición de la vaina de mielina, una envoltura protectora que garantiza la conducción normal de los mensajes nerviosos de una parte del cuerpo a otra. Por último, forma parte de la acetilcolina y, por tanto, permite mejorar la memoria y el aprendizaje. Se encuentra en la carne, los cereales integrales, las verduras frescas y los frutos secos.
La vitamina B12
La vitamina B12 se utiliza para regenerar las neuronas y la vaina de mielina. Por tanto, su acción está estrechamente relacionada con la memoria a corto plazo y la vitalidad intelectual. Es especialmente esencial durante la adolescencia para favorecer un buen desarrollo intelectual. Una carencia de esta vitamina provoca pérdida de memoria, lentitud mental y cambios en el estado de ánimo. Presta atención a su consumo, ya que la carencia de vitamina B12 está bastante extendida en Francia, sobre todo entre las personas mayores y los vegetarianos. Se encuentra en la carne y las vísceras, los huevos, los productos lácteos y, en menor medida, los cereales integrales.
La vitamina B6
Es una de las vitaminas más completas. Favorece la formación de neurotransmisores como la dopamina, la epinefrina, el GABA y la acetilcolina. Un buen aporte de esta vitamina previene el deterioro cognitivo y, por tanto, sería un factor de protección importante para ayudar a mantener la salud cognitiva durante el envejecimiento. Se encuentra en el germen de trigo, los frutos secos, los huevos, la carne, los productos lácteos, las almendras y las semillas, así como en las verduras.
La vitamina C
Es un potente antioxidante que protege el cerebro frente al estrés oxidativo. Por tanto, desempeña un papel determinante en la prevención de la aparición de enfermedades neurodegenerativas. Por otro lado, facilita la asimilación del hierro, un mineral que participa en el transporte del oxígeno hasta el cerebro y contribuye así a funciones como la memoria y la atención. Por último, la vitamina C es esencial para la producción de neurotransmisores. Se considera un antidepresivo natural, ya que tiene la capacidad de aumentar los niveles de serotonina, el neurotransmisor del buen estado de ánimo. Se encuentra en frutas como los cítricos, los kiwis, la piña, las fresas y las frambuesas, así como en las verduras de hoja verde y los pimientos.
La vitamina D
Esta vitamina es sintetizada por el organismo cuando nuestra piel se expone a los rayos del sol. Desempeña un papel fundamental en el cerebro, ya que favorece su desarrollo y su buen funcionamiento cognitivo. También ayudaría a mejorar el estado de ánimo. La mejor fuente alimentaria es el aceite de hígado de bacalao o el aceite de pescado. Algunos alimentos, como el pescado azul y los champiñones, también la contienen.
La vitamina E
Por último, la vitamina E también contribuye en gran medida a la salud cerebral. Es un potente antioxidante que permite mejorar las funciones cognitivas y, al mismo tiempo, protege el cerebro frente a los procesos degenerativos. Se encuentra principalmente en las grasas vegetales, como los aceites vegetales (soja, girasol), los frutos oleaginosos (nueces, almendras), las semillas y también en las frutas y verduras.
La vitamina K
Por otro lado, la vitamina K ayuda a mejorar las funciones de aprendizaje y memoria. Esta vitamina se encuentra en altas concentraciones en las verduras de hoja verde y los alimentos fermentados.
¿Por qué utilizar complementos alimenticios?
Como habrás entendido, al igual que el resto del cuerpo, el cerebro debe nutrirse y protegerse a diario mediante ciertos nutrientes. Sin embargo, es poco frecuente obtener todas las vitaminas que nuestro cerebro necesita, ya que resulta difícil mantener una alimentación variada y equilibrada todos los días, pero también porque ciertos factores como el estrés, la ansiedad y el consumo de medicamentos, tabaco o alcohol aumentan las necesidades del organismo de micronutrientes. Así, los nutrientes cuyos beneficios para el cerebro están reconocidos pueden aportarse mediante complementos alimenticios enriquecidos con vitaminas y, en particular, con ácidos grasos. Tomadas como parte de un complemento, estas vitaminas pueden contribuir a preservar las funciones cognitivas y estimular el rendimiento intelectual.
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